Que el oficio de escribir es uno de los más solitarios es algo que experimento cada día y, por este motivo, un burro del que nunca me bajo.
Las mañanas en la cocina, con la compañía de una vela, una olla que está siempre funcionando y una bebé a quien le leo lo que he escrito —¿Has visto, Sofía, por dónde decidí tirar al final?— para saber qué tal suena en mi voz, dan, definitivamente, para echar de menos, aunque sea de vez en cuando, la existencia de compañeros de trabajo.
Quizá sea ese el motivo de que disfrute como lo hago de cada encuentro con cada lector.
Después de haber presentado Un jardín oscuro en Madrid y en Valencia, este fin de semana toca disfrutar de la tercera parada. Vamos a estar en la Feria del Libro de Sevilla compartiendo impresiones y, mañana a las 18:45 horas, conversando con Mar Delgado sobre mitología, simbolismo y la subversión de los clásicos para narrar el presente.
El lunes no habrá correo, pero el fin de semana lo vamos a gozar.
Iremos informando.




